jueves, 4 de noviembre de 2021

¿Y qué más da?

 Supongo que siempre me ha pasado un poco lo mismo. Al final solo me entiendo yo.

Pero esta vez no me siento culpable.

Siempre he pensado que no hay nada que se parezca al tiempo. No les falta razón a aquellos que hablaban del tiempo como algo valioso, sanador y envuelto en emociones que nos recuerdan que seguimos vivos.

Por eso mismo siempre he pensado que el mayor regalo que puedes darle a alguien es tu tiempo.

¿Por qué, cuando quiero darme cuenta, se lo dedico a las personas que menos se lo merecen?

¿Por qué se lo dedico a personas que, aunque en un principio no lo parezca, me dedican su tiempo porque sacan algo de provecho?

Me pone triste pensar que es así. Me pone triste pensar que me había dado cuenta antes y no quería admitirlo. ¿Tanto nos consume la rutina que no somos capaces de parar un segundo y recordar a las personas de nuestro alrededor?

¿Tan complicado es preguntar "qué tal"?

No. Yo sé que no lo es y esta vez no voy a pensar que ha sido mi error.

Esta vez no voy a pensar que hay algo mal conmigo.

Esta vez no soy yo.