Recuerda esta noche y recuerda estas palabras:
Tú no eres segundo plato de nadie.
Tú no tienes por qué ser suya
Porque eres tuya
Y estás destinada a ti misma.
Y sé que duele, sé que tienes ganas de llorar.
Sé que es lo que nunca has querido admitir.
Pero es hora, porque sino nunca conseguirás nada.
Te quiero, aunque ahora no te lo creas.
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