miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Qué demonios pasa?

Sinceramente, me estoy volviendo loca. Algunas veces es un cielo y otras veces tengo que estar como tres minutos pensando en que contestarle. ¡Es todo tan raro!

Me encanta Whatsapp y a la vez lo odio. Lo odio porque las cosas son muy raras simplemente por palabras y necesito verle una maldita vez en persona para decirle un millón de cosas que solo puede hacerse con una mirada, una caricia o un simple beso...

Me siento fatal con todo esto. De repente todo va genial y dos segundos después siento que lo he fastidiado todo. (¿En serio? ¿Yo podría ayudar? ¡Qué patético!) Lo mejor de todo es que ahora quiero pedir disculpas por esa GRAN gilipollez pero también me da miedo que piense que me estoy rayando demasiado. ¡NO PUEDO MÁS!

¿Cuándo va a llegar ese viernes tan deseado...?

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